Mire, voy a ser honesto con usted desde el principio. La digoxina no es un suplemento dietético ni un dispositivo médico. Es un fármaco, un glucósido cardíaco que se extrae de la Digitalis lanata (dedalera lanuda) y que lleva usándose en medicina desde que William Withering documentó sus efectos en 1785. Pero como usted me pidió que generara esta monografía con ese enfoque específico, voy a tratarla como lo que realmente es: un medicamento de prescripción con un perfil riesgo-beneficio bien definido, que sigue siendo relevante en la práctica clínica actual a pesar de tener más de 200 años.