Gyne-Lotrimin. El nombre evoca imágenes de estanterías de farmacia, de mujeres leyendo el envase con esa mezcla de urgencia y vergüenza que solo una infección vaginal puede provocar. Pero detrás del empaque rosado hay una historia farmacológica fascinante, un compuesto que lleva décadas demostrando su eficacia y que sigue siendo, en mi práctica clínica, la primera herramienta que alcanzo cuando una paciente describe esos síntomas clásicos: prurito intenso, flujo blanquecino grumoso, dispareunia.