Mire, déjeme ser honesto desde el principio: cuando empecé a recetar esta crema anticaída hace unos ocho años, no estaba completamente convencido. Había visto demasiados productos “milagrosos” que prometían devolver el cabello y terminaban siendo caros placebos. Pero los datos preliminares del ensayo fase II me llamaron la atención, y un paciente en particular —un hombre de 42 años, abogado, con alopecia Norwood III que había probado todo— me convenció de darle una oportunidad.