Miren, les voy a ser honesto: cuando empecé a trabajar con Ichmune C, no estaba convencido. Llevaba años recetando vitamina C tradicional y pensaba “¿qué más puede ofrecer otra formulación?”. Resulta que bastante. Pero vamos por partes, porque esto merece un análisis cuidadoso. La primera vez que lo usé fue con María Elena, una paciente de 62 años, diabética tipo 2, que llevaba tres meses con infecciones urinarias recurrentes. Había probado todo: antibióticos, probióticos, cambios en la dieta.