Mire, déjeme contarle algo que aprendí en mis años de práctica clínica. La fatiga no es simplemente “sentirse cansado”. Es un monstruo multifactorial que hemos intentado domar con café, siestas estratégicas y, francamente, mucha esperanza. Pero cuando llegó a mis manos la formulación de Alamin M Forte, algo me dijo que estábamos ante un enfoque diferente. No es la típica mezcla de vitaminas que promete energía y termina en el inodoro.