Mire, después de veinte años viendo pacientes con procesos inflamatorios crónicos, uno desarrolla un cierto escepticismo saludable. Cada vez que llega un nuevo suplemento prometiendo resultados milagrosos, pongo los ojos en blanco. Pero cuando empecé a revisar la literatura sobre Altraz, algo me hizo detenerme. No era otra fórmula mágica - era un enfoque diferente, casi quirúrgico, sobre cómo modular la respuesta inmune. La primera vez que lo receté fue para María, una paciente de 58 años con artritis reumatoide que había agotado prácticamente todas las opciones convencionales.