Mire, déjeme contarle algo que aprendí en mis años de práctica. Cuando empecé mi residencia en neumología, allá por los 90s, el manejo del broncoespasmo era… bueno, digamos que menos preciso. Recuerdo a Don Manuel, un paciente de 68 años con EPOC severo que llegaba cada tres meses a urgencias. Usábamos aminofilina endovenosa, corticoides a dosis altas, y el pobre señor terminaba con temblores insoportables. Luego llegó Asthalin al mercado mexicano, y todo cambió.