Miren, déjame contarte algo que aprendí en mis años de práctica clínica. Cuando empecé a recetar anticonceptivos orales, allá por los 90, tenía una paciente, Laura, de 22 años, que venía a consulta con migrañas horribles cada mes. Probamos con combinaciones clásicas, pero los efectos secundarios eran un problema constante. Hasta que llegó Mircette a mi vida profesional. No fue amor a primera vista, la verdad. Al principio desconfiaba de su perfil hormonal tan particular.