Miren, les voy a ser honesto. Cuando empecé en esto de la oftalmología, hace ya unos veintitantos años, el ojo seco era casi una ocurrencia tardía. “Ponle lágrimas artificiales y listo”, decían los viejos. Pero luego uno empieza a ver pacientes que vuelven, que vuelven, que no mejoran… y te das cuenta de que el problema es más complejo. Las Toba Eye Drops no son la primera opción que me viene a la mente para cualquier paciente, pero para ciertos casos específicos, han cambiado mi práctica clínica de manera significativa.